Duele aceptarlo, pero el hincha del fútbol (de Atlético Nacional en este caso) es bocón, es así. Aceptar la derrota es parte de este hermoso deporte, más aún cuando ayer volvimos a perder, otra vez, contra nuestra bestia negra: Deportes Tolima.
Los tres cambios antes del minuto 35, nuestro mejor jugador en el sofá de la casa, planteamiento erróneo de Osorio y malos cambios del profe “Pompi”, pero saben que, este equipo e hinchada necesitaba una derrota como esta, que nos bajara del cielo a la tierra en cuestión de segundos. Porque para nadie es un secreto que no ganar ambos títulos con el equipo que tenemos y el cuerpo técnico que hay, seria muy doloroso para la institución, pero recordar que no somos de hierro e invencibles vendrá bien para seguir creciendo, para seguir aprendiendo.
Porque la verdad, ya a este punto las derrotas contra el Tolima dan más risa y resignación que tristeza y rabia, pero no todo está finiquitado. Toda esta tragedia empezó con un 0-1 en Ibagué hace un año, y por cosas de la vida, nos encontramos en ese punto otra vez, depende de la magia de Jarlan, los huevos de Rovira y Ceppelini, el entusiasmo de los jóvenes y la pizarra del profe Osorio para darle vuelta.
Como dicta un himno de un popular equipo del fútbol inglés: “camina, camina hacia adelante, con esperanza en tu corazón” y ni más faltaba, fútbol, talento y rebeldía hay, la mezcla perfecta para acabar con este calvario, y así seguir soñando con un semestre en la que ganemos ambos títulos. Pero primero lo primero, las gallinas el domingo. Partido a partido.

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