Más de lo mismo [Deportes Tolima 1-1 Atlético Nacional]


Papá Tolima lo volvió a hacer. Se puede analizar el cómo -y posiblemente surjan conclusiones positivas- pero el qué sigue siendo el mismo: Papá Tolima vuelve a bajarnos de la nube, ahora en la Copa que solía ser ese tipo de torneo que Nacional ganaba por inercia.

Si nos fijamos en el desarrollo más que en el resultado, veremos cosas diferentes. Como que tres lesiones en 30 minutos es una situación casi imposible de remontar, que la llave no podía iniciar de peor manera que perdiendo de local, que Jarlan estrelló una en el palo, que Barcos definió mal o que el arquero que reemplazó a Montero resultó salvando lo que pudo haber sido otra goleada.

No fuimos inferiores, como posiblemente no hayamos sido inferiores en todos los partidos anteriores contra nuestra bestia negra. Pero se perdió -o empató, que para efectos prácticos es lo mismo- y esa es la única certeza. Los cambios esta vez tardaron más de lo que habríamos preferido y no tuvieron el efecto indicado. Es fácil decir que se equivocaron eligiendo la nómina. Nuestro historial con Tolima se está convirtiendo en un eterno “y si hubiera pasado tal cosa en vez de esta otra”.

A veces detalles puntuales te pueden hundir o salvar. Hubo un par de jugadas donde el árbitro omitió pitar penal a favor del Tolima, pero la que pitó, tal vez por la falta de ritmo o una inmadurez de Muñoz, no resiste análisis: penal gigante como una casa. Y aunque tiene parte de culpa, no es el único responsable de caer por enésima vez ante Tolima.

Aunque haya sido un empate en una de las canchas más difíciles del país, incluso cuando el trámite del juego fue ampliamente favorable a Nacional, estamos fuera de la Copa. Los caminos a la Libertadores 2020 se van cerrando y solo una campaña épica en Liga nos puede salvar.

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