Foto tomada de Telemedellín
Por: Rafael E. Oviedo Carrillo
Minuto 89 en el Atanasio Girardot, ya se ocultaba ese sol que me molestó en el primer y parte del segundo tiempo. En la silla delante mío se encontraba un niño, su madre y su tía; la mamá le compra una hoja de stickers de jugadores del verde de principios de este siglo. La madre, con una risa nostálgica, señalaba con una felicidad singular los stickers de `Aristi´ a su hermana; ambas se miraban con una sonrisa de oreja a oreja mientras el marcador del fondo sur señalaba 0-1 para el Junior.
Porque podremos ser críticos, pero no hipócritas. Desde que regresó Osorio una frase que la mayoría de los hinchas nos hemos cansado de repetir es el: “con Osorio la fiesta volvió al Atanasio”, ese mismo Osorio que nos regaló una sensación rara en el estomago (llamémosle ilusión) en junio cuando confirmó su regreso, que nos hizo olvidar de tres etapas negras que guiaban a nuestro club a un inevitable abismo: la mediocridad.
Y es que no estoy justificando ni la entrada de un tercer volante cortador, la no utilización del tercer cambio ni la desidia de la mayoría de los jugadores contra un rival imponente como Junior, en un Día del Hincha Verde. Un hincha que trabaja semana a semana, en oficinas, mercados o sembrando papas, uno que deja cada ahorro todos los años para acompañar al estadio incondicionalmente. Y es que, aunque lo de ayer no fue tan grave, si dolió.
No puedo culpar a los jugadores, todos los días me pregunto como hace un técnico para mantener motivado a 23 hombres a pesar del día que se aproxima. Me dirán que cobran una millonada, lo sé, pero el más enverracado es Osorio, de eso no me queda duda. Lo de ayer fue un toque de atención para todos, pero ya van tres toques de atención en los últimos cuatro partidos en el Atanasio.
El carnaval sí volvió al Atanasio y eso, en realidad, es síntoma de una mejoría en el club. Luego de año y cuatro meses volvimos a luchar por un liderato de codo a codo, así cada fin de semana se nos escapen esas oportunidades “únicas” para trepar a la cima. Porque como dice Jürgen Klopp: “El fútbol no es algo para promover miseria y odio. El fútbol debería servir para inspirar y divertir, sobre todo a los niños”, como ese que llegó con una sonrisa a su casa para seguir viendo ese sticker del gran `Aristigol´.
Tunja, el próximo jueves.

Comentarios
Publicar un comentario